INSTITUTO PARA EL CAMBIO GLOBAL. FUNDACION WITAICON

lunes, 6 de abril de 2009

IMPACTO DE LAS NUEVAS FORMAS DE TRABAJO EN LA ESTRUCTURA FAMILIAR",

ELABORADO POR LA FUNDACIÓNMÁSFAMILIA, LA FUNDACIÓN KPMG Y LA FUNDACIÓN ADECCO,DE ESPAÑA.

La irracionalidad de los horarios y la rigidez laboral impiden trabajar a tres millones de personas en España, la mayoría de las cuales no están dispuestas a pagar cualquier precio por un empleo, según un estudio presentado. Según Roberto Martínez, director de la Fundación Más Familia, si existiera un mercado de trabajo más flexible unas tres millones de personas -de ellas un millón con una alta cualificación- podrían incorporarse al empleo y evitarse así esta "pérdida de talento".
Las tres razones principales por las que no se ejerce una profesión remunerada son: no encontrar un empleo con un horario que le permita atender a su familia (34%); no querer o necesitar trabajar (28%) y no encontrar empleo (15%).
El estudio, basado en encuestas a un millar de núcleos familiares y en entrevistas individuales, desvela que el impacto de los horarios laborales pasa factura a la salud de los trabajadores (ansiedad, estrés...) y a las relaciones familiares debido al escaso tiempo que dejan las jornadas partidas.
La mayoría de los entrevistados cree en el tele-trabajo -el 33,5 por ciento de los trabajadores y el 65 por ciento de los directivos-, aunque sólo si son un par de días a la semana o varias horas. Por contra, a la mayoría no le gustaría el tele-trabajo de lunes a viernes. Al respecto, Roberto Martínez ha calculado que, dos días a la semana trabajando en el domicilio, representaría un ahorro de 3,5 millones de toneladas de CO2 al año por usuario con vehículo propio, al no tener que desplazarse al lugar del trabajo. Por otro lado, el 60 por ciento de los encuestados señalan como "óptimo" trabajar entre seis y ocho horas diarias, mientras que un 30 por ciento querría trabajar entre cuatro y seis horas. En consecuencia, ha afirmado el director de la Fundación Más Familia, se podrían otorgar esas horas a personas que sí las desean trabajar. De hecho, una reducción de dos horas diarias por parte del 30 por ciento de la población activa supondría un millón y medio de nuevos empleos, según las estimaciones de Martínez.

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