INSTITUTO PARA EL CAMBIO GLOBAL. FUNDACION WITAICON

jueves, 9 de abril de 2009

UNIDAD: CONSTRUCCION SOCIAL Y DILEMA ESTRATÉGICO PARA COSTA RICA




Msc. Federico Lopez Alvarado

La unidad es un problema teórico, político, filosófico, psicológico y espiritual de gran importancia en nuestro país, en América Latina y en todo nuestro planeta, aceptado de palabra por la mayoría de las corrientes políticas e ideológicas, sin embargo, en la práctica, en los hechos , es debilitada, socavada y torpedeada permanentemente por los representantes de diferentes organizaciones. La historia política en América Latina y en nuestro país revela en los partidos políticos, en las organizaciones gremiales, en las coaliciones populares, en las organizaciones comunales, una permanente división, rupturas y conflictos.
La historia política de América latina contiene una rica experiencia de divisiones, rupturas, desmantelamientos de organizaciones políticas de diferentes signos ideológicos, movimientos sociales, organizaciones cívicas, organizaciones campesinas, que no lograron desplegar su potencial creativo y transformador por falta de unidad, fortaleciendo de esa manera el sistema de poder y las estructuras de injusticia que genera.
Los conflictos y divisiones debilitan las posibilidades de construir organizaciones con perspectivas de proyectarse a nivel nacional. Este factor, entre otros, convierte a las organizaciones en estructuras con una pobre proyección sectorial, regional y nacional.
La dramática experiencia de divisiones y sus resultados enseña que la unidad es una necesidad impostergable, pero la unidad no se puede plantear en abstracto, como un principio desligado del contexto nacional y mundial. Esto significa que la unidad tiene que plantearse en un contexto histórico concreto en el que existen diferentes actores, grupos, capas y clases defendiendo intereses materiales y simbólicos (ideológicos, culturales y religiosos ). En ese sentido, la unidad como objetivo político debe responder a las demandas, necesidades, intereses, representaciones de valores en los diferentes actores y sectores que participan en el escenario de lucha a nivel sectorial, nacional, regional e internacional.
La unidad es un tema complejo que requiere madurez, flexibilidad, claridad de objetivos tácticos y estratégicos ( coyunturales, a mediano plazo y largo plazo ), sobre todo en la actual situación política del país. La unidad constituye uno de los temas más importantes para las corrientes democráticas, el movimiento social en general y los comités patrióticos en particular.
Desde diferentes perspectivas políticas y filosóficas se postula el valor y la necesidad de la unidad, sin embargo, las prácticas que se realizan niegan el discurso. Estas manifestaciones equivocadas son el producto de una cultura política donde no hay transparencia, se manipula , se distorsionan hechos, se imponen criterios, en algunas ocasiones se recurre a la mentira. Un proceso de “unidad” que se construye basada en esas distorsiones, lleva en su seno la división, la ruptura y el conflicto; es una unidad artificial, débil, no duradera.
La experiencia histórica es aleccionadora, la unidad sólo es posible construirla con métodos correctos, diciendo siempre la verdad, generando confianza e instituyendo la transparencia. Si prevalece la desconfianza, el prejuicio y no hay transparencia, entonces no existen posibilidades de articular alianzas más amplias y consolidar movimientos contestatarios maduros, flexibles y sustentados en una unidad diversa.
Tomando en consideración la importancia estratégica de la temática sobre unidad, presentaremos una propuesta preliminar de varios puntos con el objetivo de abrir un espacio de análisis , debate y reflexión , susceptible de ser corregida, criticada y mejorada , y de esa manera construir , con el aporte colectivo, una comprensión más elevada del problema:
1-La unidad será unidad plural y no unidad de lo plural o unidad de la diversidad.
La unidad debe ser pensada desde la diversidad, desde la pluralidad, y no desde enfoques totalizantes que privilegian la unidad pasando por encima de principios e imponiéndola. Esta exigencia metodológica, de iniciar el abordaje de la problemática de la unidad desde la diversidad, responde a un mínimo de realismo al reconocer que plural es la realidad y plural debe ser también la unidad.
En el proceso de convergencia unitaria, se van construyendo consensos, pero éstos no son definitivos sino provisionales, lo cual permite, si se asumen de forma sensata y madura, transitar hacia otros consensos, y así sucesivamente. Procesos de esta naturaleza , si se realizan en los diferentes niveles organizativos y políticos, van generando la superación de los esquemas de pensamiento y de acción que se arrogan la pretensión de ser absolutos , verdaderos y definitivos. Esto se traduce en el debilitamiento progresivo del dogmatismo, el sectarismo y el fanatismo ideológico, religioso o filosófico.
Al plantear que la unidad será plural y no simplemente unidad de lo plural, estamos delimitando lo que significa: que el programa político-cultural,
los objetivos, las políticas, deben ser expresión de esa diversidad de intereses materiales y simbólicos, de anhelos y aspiraciones de esa diversidad de individuos, grupos, capas, estratos, clases, partidos, asociaciones, iglesias, etc., que participan en la construcción de ese gran proyecto colectivo.
2-Reconocer la heterogeneidad estructural de Costa Rica, la diversidad étnica, de género, la pluralidad ideológica, religiosa, filosófica, constituye una condición básica e irreductible de la realidad. Este reconocimiento elemental se convierte en un segundo paso para hacer política realista, no oportunista, en el seno del movimiento social, en los partidos políticos democráticos, en las organizaciones gremiales, cívicas en general, y en los comités patrióticos en particular.
La complejidad de la realidad, el ritmo acelerado de cambios, la diversidad de actores que participan en los procesos políticos, la heterogeneidad de intereses materiales y simbólicos, las percepciones ideológicas diferenciadas, todo ello obliga a pensar la unidad de otra manera diferente a lo tradicional. La forma tradicional de hacer política se ha centrado en hegemonizar y homogenizar, para ello se recurre a los adoctrinamientos, a las maniobras políticas , a luchas feroces para controlar la dirección de organizaciones sociales, políticas, gremiales, y esos métodos de trabajo conducen a la exclusión de personas, el surgimiento de un clima de desconfianza, a la destrucción del capital social, a la deshumanización de la política, al fortalecimiento de la alienación.
En ese contexto de relaciones interpersonales deterioradas, con un capital social disminuido en extremo ( desconfianza, ausencia de solidaridad, organizaciones piramidales,etc.) se van configurando condiciones psico-espirituales poco propicias para el desarrollo personal y colectivo. Es el testimonio vivo de la alienación inserta en la dinámica psico-social. Estas dinámicas alienantes reproducen y perpetúan las relaciones de poder y el sistema de dominación.
Si con nuestras practicas mantenemos esa cultura política deshumanizada, no lograremos recuperar el valor original de la política como espacio de construcción de ciudadanía democrática, la cual debe convertirse en fuente inspiradora de lucha por hacer prevalecer los intereses colectivos, el bien común, por encima de los intereses corporativos y particulares.
3-Ya no se puede concebir, en un sentido realista , una forma de pensamiento unitario, que se represente a sí mismo como definitiva, concluyente, cristalizada de una vez y para siempre.
Si pensamos la unidad como algo definitivo, cerrado, concluyente, en un contexto socio-político atravesado de paradigmas, racionalidades e intereses materiales y simbólicos diversos, se convierte en un objetivo inviable, imposible de realizar. Si prevalecen concepciones que orientan la práctica política de construcción de la unidad basándose en fundamentalismos ideológicos , religiosos o filosóficos, conducirá inevitablemente a divisiones, rupturas, fragmentaciones y atomizaciones.
Las corrientes políticas, ideológicas, filosóficas o religiosas que promueven la unidad, deben facilitar el diálogo y la negociación como procesos de tránsitos, de conexiones coyunturales, parciales, que permanentemente están ajustándose y reajustándose, reconstruyéndose y reflexionándose, esto se traducirá en una nueva interpretación de la unidad. En ese sentido, el propósito de las corrientes políticas, cívicas o religiosas orientadas hacia la unidad deben coadyuvar a pensar y actuar en el contexto de la diversidad, en planos heterogéneos, con sus conexiones, pluralidades, transiciones, flujos y reflujos de los procesos políticos, electorales y movimientos sociales.
La construcción de una cultura de diálogo se convierte en una necesidad histórica fundamental para hacer avanzar procesos de convergencia nacional orientados al logro de objetivos comunes . El diálogo es una herramienta ética, política, cultural y espiritual que puede ayudar a la comprensión de los intereses, anhelos y obetivos comunes, y también a identificar claramente nuestras identidades ideológicas, religiosas, étnicas, de género,etc., que son especificas de los diferentes actores y sectores.
El diálogo puede hacernos avanzar en la comprensión de la unidad como un proceso permanente de ajustes, recomposiciones, readecuaciones, análisis y reflexión. El diálogo es fundamental en procesos dinámicos de cambio permanente, en los cuales el ego ( la soberbia, la codicia, la prepotencia y una serie de defectos psicológicos) actúan como elementos generadores de conflictos.

3-Cada racionalidad política , filosófica o religiosa desarrolla una teoría y una práctica coherente con sus paradigmas particulares, que en términos generales tienden a la exclusión del otro y de los otros, pues en el fondo lo que se pretende es hacer prevalecer sus criterios, intereses y visión, y someter o subordinar a los otros a su racionalidad particular.
Si absolutizamos nuestros paradigmas inevitablemente nos inclinaremos a subestimar o menospreciar a las otras racionalidades políticas, tenderemos a subvalorar propuestas y sobrevaloraremos las iniciativas que provienen de nuestras respectivas agrupaciones políticas. Esto conduce a la espiral de la exclusión , al hegemonismo autoritario y al conflicto. La unidad no puede construirse mediante manipulación, mentiras, maniobras de exclusión o imposiciones autoritarias, ésos procedimientos producen desconfianza, distanciamientos emocionales , rupturas de comunicación, aspectos que conducen a la división, reforzamiento de la intolerancia y el fanatismo.
En el proceso de construcción de la unidad se requiere aclarar y esclarecer, en todos los niveles y organizaciones participantes, la intima relación que existe entre los fines y los medios en la lucha que libramos contra la injusticia, la opresión, las pobrezas, la explotación del ser humano contra el ser humano, la dominación, la alienación, la corrupción, el maniqueísmo, el racismo, el fanatismo, el ego , la deshumanización y el machismo.
Es necesario aclarar que los paradigmas, las racionalidades políticas, las ideologías, son construcciones sociales, históricas, culturales y, por consiguiente, no pueden ser absolutas. Es necesario aclarar que no podremos construir una sociedad humana con medios inhumanos; no podremos construir una sociedad justa con medios injustos; no podremos construir una sociedad moral con medios inmorales; no podremos construir una sociedad de amor con odio.
En ese sentido, es necesario comprender la dialéctica entre los medios y los fines para que los luchadores sociales, los militantes de los diversos partidos, los diferentes sectores populares interioricen la relación intima y compleja entre los medios y los fines. En ésta perspectiva de análisis, el proceso de construcción de la unidad desde diferentes visiones y colores, debe fijar una postura crítica y trascender posiciones que estimulan el dogmatismo, el sectarismo, el maniqueísmo, la intolerancia , la exclusión y el fanatismo en sus diferentes formas de manifestarse.
En la dialéctica de unidad diversa, se nos plantea un problema de trasfondo filosófico, político, ético, psicológico y espiritual: ¿Cómo lograr la unidad en esa diversidad cultural, étnica, de género, ideológica, de clase¿ Si enfatizamos los términos de la unidad, ignorando, menospreciando y disminuyendo la importancia de esa gama tan diversa y variada realidad socio-política, entonces contribuiremos a configurar una tendencia que evolucionará hacia nuevas modalidades de autoritarismo en el seno del movimiento social, en los partidos y en los comités patrióticos. Por el contrario, si enfatizamos el principio de la diversidad, subestimando la importancia de la unidad, entonces estimulamos la fragmentación, la división y la atomización.
Ese complejo, dinámico y contradictorio equilibrio entre unidad y diversidad, solamente puede orientarse por buen camino a través del diálogo, la transparencia, la rendición de cuentas y construyendo confianza entre nosotros mismos. Esto significa que no basta la formulación de elevados planteamientos teóricos, coherentes e impecables, si no tienen como soportes psico-sociales transformaciones personales y colectivos de mente y corazón. Algo similar a lo que los griegos denominaban metanoia.
Los que postulan la unidad hegemonizada por un partido, sin diálogo, sin debate, encerrada en sus “verdades absolutas”, son los que promueven el dogma, el fanatismo y la intolerancia, éstas posiciones conducen al aislamiento y la patología política.
Solamente es posible la unidad que no se impone, que no hegemoniza, que no excluye a priori, que no descalifica, que no estigmatiza, que no miente, que promueve el diálogo con respeto, construyendo consensos transitorios, nunca definitivos, nunca impuestos, y con una sana y constructiva apertura a profundizar la cultura del diálogo.
Tenemos que construir una unidad no violenta de lo diverso, pues violencia es imponer, excluir, estigmatizar, fomentar los prejuicios, estimular el odio, homogenizar lo que es diferente, imponer hegemonías autoritarias, mentir y pretender que todos piensen igual.

miércoles, 8 de abril de 2009

Nuevos paradigmas industriales. Ejemplo de Industria de lanas


Una nueva generaciòn, una nueva conciencia: El comprador ético buscará la ropa natural, orgánica o denominada eco-amigable…Cultivada de manera natural y sin exposición de los labradores a pesticidas o herbicidas venenosos y tóxicos.

Desarrollada por trabajadores de la confecciòn que recibieron un salario justo, bajo condiciones de trabajo seguras y sanas,y se les permite organizarse en sindicatos.

Usando procesos de fabricación ecologico-amistosos.Este es el criterio en crecimiento de conciencia en el mundo con respecto a producciòn social y ecológicamente sustentable.

Aunque reducido a un segmento aún, son las pautas que se manejan dentro de este sector, que deberia dejar de ser un “segmento” si buscamos maneras menos extremas en el camino de transformaciòn.En este sentido, no existen pautas claras, ya que la desinformación al consumidor o la falta de educación dentro de la cadena de produccion, desde la creación misma del diseño, tiene mucho camino que transitar.

Los movimientos al respecto en el mundo: El boicot es un medio de choque q golpea de manera espectacular la atención de la gente, aunque no siempre es la mejor via para el cambio.
Un ejemplo claro, tiene que ver con las lanas…….
Cerca de 25% de las lanas del mundo y los casi 50% de las lanas finas del merino vienen de Australia.
Cerca de 60% de la fuente global de las lanas se utiliza en la fabricación de ropa.

Respondiendo a la presión de una campaña de PeTA (organizacion para el tratamiento ético de animales), los minoristas que proveìan Abercombie y Fitch, Nordstrom etc.. comenzaron a boicotear las lanas australianas de merino a fines del 2004. La industria australiana de las lanas acordó eliminar la práctica de mulesing en Australia antes de 2010.

La fabricación de la ropa de las lanas de ovejas, de llamas y de alpacas es central a las economías y sustento de muchos crianceros, tejedores, artesanos y trabajadores de pequeñas producciones en confecciòn textil a través del mundo y especialmente entre la gente indígena en Sudamérica.

Los criaceros tienen una tradición de la agricultura animal ética. Su amor y cuidado de la cria de especies se arraiga en un aprecio profundo para la relación simbiótica que comparten con su entorno.

Llamar al cuidado de estos pequeños crianceros boicoteando porque estan siendo explotados, es estar mal informado, sin apreciar las relaciones naturales que existen entre la especie y estos, y una forma arrogante de asumir el “saber” como “debe ser” sin estar en en el corazón y lugar de esta poblaciones…

De tal manera que:
Boicoteando los productos de las lanas de estas multinacionales,también se quita de manera innecesaria los medios económicos de una forma de vida tradicional de mayor armonía con la naturaleza, sin brindarles antes la posibilidad de una salida viable, sin valorar sus capacidades, recursos tanto humanos como naturales.De tal modo que , en el afan de la pretendida defensa de su dignidad y de los recursos naturales, el hilo se corta x lo más debil….
Existen muchas formas de proteger la biodiversidad, el comercio justo y las producciones nacionales, y demás está plantear la brecha desigual desde origen all recorrido final, destino de elite de estas producciones.
Las transformaciones demandarán poco o demasiado tiempo, dependiendo de la voluntad política de nuestros gobernantes.Las propuesta de un programa innovador, con soluciones viables a corto y largo plazo esta planteado y a la espera de comenzar a aportar el granito de arena necesario para dar un giro con un nuevo paradigma hacia una transformaciòn favorable.

KRISNAMURTI Y LA NUEVA SOCIEDAD.

Nuestra sociedad actual es el resultado de la astucia, engaño, codicia y la mala voluntad del hombre. Y para crear una nueva sociedad hay que examinar y comprender la estructura que se está desintegrándose y para comprenderlo, tenemos que comprender el proceso psicológico del ser. Sin conocimiento propio no puede haber revolución, que es la única verdadera y permanente.

....Hablo de la necesidad de una revolución total, de un cambio psicológico completo, de no vivir en el viejo patrón de las fórmulas, de la lucha, el dolor, la imitación, la conformidad y todas estas cosas que el hombre ha vivido durante milenios... que ha creado este maravilloso y confuso mundo.....

Para producir un cambio social, religioso, humano, tiene primero que haber comprensión de toda la estructura del pensamiento.

Lo que hace la familia y la religión y la familia es útil y necesario: Dan elementos y herramientas a los hijos que empiezan a vivir, para que se puedan guiar en el camino de paso por el mundo, de acuerdo con ciertos parámetros culturales, ideológicos y sociales, pero que no se deben encasillar como únicos y exclusivos: Es sano enseñar modos femeninos y masculinos de ser y estilos...según sea el color y el perfil de cada grupo familiar, pero - y aquí está el gran pero -, antes de los modelos familiares, los hijos deben aprender a ser ellos mismos y deben aprender a amarse y respetarse a ellos mismos, porque SON y no porque se adaptan a modelos perfectos.

GANDHI Y EL PARADIGMA DE LA DEMOCRACIA




Mi concepto de democracia consiste en que el más débil debe tener las mismas oportunidades que el más fuerte. Esto jamás puede lograrse salvo mediante la no violencia.

Creo que la democracia auténtica sólo puede originarse en la no violencia. La estructura de una federación mundial sólo puede erigirse basándose en la no violencia, y la violencia debe ser totalmente desechada de los asuntos mundiales.

Por lo tanto, la regla áurea de la conducta es la tolerancia mutua, en razón de que nunca pensaremos todos de la misma manera y siempre veremos la Verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas. La conciencia no es una misma cosa para todos. Si bien es una excelente guía para la conducta individual, la imposición de esa conducta a los demás es una insoportable intromisión en la libertad de conciencia de cada uno.

Las diferencias de opinión nunca deben significar hostilidad. Si así fuera, mi mujer y yo hubiéramos sido enemigos irreconciliables. No conozco, en el mundo, dos personas que no sostengan opiniones distintas, y como yo soy adepto del Gita siempre me he propuesto tratar a todos aquellos que difieren de mí con el mismo afecto que siento por los más próximos y queridos.

Si queremos evitar que la ley y el capricho de la multitud rijan el desenvolvimiento de la comarca, quienes afirman que dirigen las masas deben rehusarse decididamente a ser guiados por ellas. Creo que el mero enunciado de la opinión personal y el sometimiento a la opinión de la masa no basta, aún más, en problemas de vital importancia, los conductores deben obrar contrariamente a la opinión de las masas si éstas no cuentan con razones para sustentarla.

Es inútil un conductor cuando actúa contra el dictado de su conciencia debido a que lo rodean personas que sostienen toda suerte de puntos de vista. Si carece de una voz interior que lo sostenga y lo guíe, navegará a la deriva como un navío sin timón.

En materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta.

Estoy absolutamente convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad.

El verdadero demócrata es aquel que valiéndose de medios exclusivamente no violentos defiende su libertad y, por lo tanto, la de su patria y, en última instancia, la del género humano.

La democracia disciplinada y lúcida es lo mejor del mundo. Una democracia llena de prejuicios, ignorante y supersticiosa se debatirá en el caos y hasta es posible que llegue a destruirse a sí misma.

GANDHI Y EL PARADIGMA DEL TRABAJO HUMANO




Gandhi abogaba en favor de una filosofía del trabajo que no comportase deshumanización ni destrucción de la calidad de vida. Ningún hombre está dispensado del trabajo manual. El trabajo físico es necesario para la calidad del trabajo intelectual. El trabajo, y no la ociosidad y el confort que ofrecen las economías liberales, es para Gandhi un deber para todos y un camino de salvación. El hombre tiene que ganarse la vida con su propio trabajo. Las máquinas no deben tomar el lugar del necesario trabajo humano. El único interés de la economía debe ser el desarrollo de la persona humana, su paz, su elevación, y su liberación. Podemos hacer uso de las máquinas con tal de que sepamos también prescindir de ellas. La máquina encadena, la mano libera.

• La causa de la crisis actual del sistema es el desarrollo irracional e ilimitado de las máquinas.
• Falsas ventajas que acarrean: ahorran tiempo y esfuerzo ¿por qué entonces la gente no tiene tiempo para nada?; producen en abundancia ¿por qué entonces tanta miseria?; multiplican las relaciones entre los pueblos ¿por qué entonces tanta intolerancia?; aseguran el bienestar para la humanidad ¿Por qué tanta miseria?

La producción de Mitos y Milagros.Nuevos pradigmas del trabajo

Autor: Miguel Angel García Calavia
Directores de la Tesis: Andres Bilbao Sentís
Universitat Autònoma de Barcelona ( España ) en 2001


Uno de los objetos del presente trabajo ha sido revisar diversos aspectos del debate ininterrumpido sobre la naturaleza cambiante del trabajo que ha acaecido desde finales de los setenta; (especialmente, valorar las teorías sobre la transición hacia una nueva época, del fordismo al postfordismo ). El otro gran objeto ha sido contribuir al conocimiento de esos cambios en el ámbito del trabajo a partir de lo que ha acontecido en algunas subsectores económicos. Concretamente, se ha estudiado algunos de los aspectos de la reestructuración que han resultado más controvertidos en este tiempo, la flexibilidad funcional, la flexibilidad del empleo, su contenido. Asimismo, la correspondencia entre el mercado de los productos y la forma de producirlos. Para ello, se ha recurrido preferentemente al estudio de casos, que si bien presenta la limitación de su particularidad, sin embargo, permite captar el carácter del cambio actual, con una claridad que no siempre se obtiene en las investigaciones basadas en encuestas. Las fuentes de información son las entrevistas en profundidad a protagonistas representativos de las distintas fases productivas y organizativas de la empresas, así como documentación escrita contenida en archivos empresariales y sindicales.
Así, se han revisado paradigmas productivos, sobre todo el de la especialización flexible y el de la producción ligera, sus limitaciones como teorías alternativas a la de la producción fordista de la producción; así como sus correspondencias con las teorías de la sociedad industrial y las principales críticas que recibieron estas últimas en la década de los setenta. Tras lo cual, se han extraído algunas cautelas epistemológicas y las principales tareas que requiere el examen de la compleja y contradictoria dinámica del mundo laboral, la dinámica sectorial y global del capitalismo productivo y financiero y el esfuerzo laboral.
Los subsectores analizados han sido: la industria naval, la de cerámica decorativa y el comercio. En la primera, se ha estudiado el alcance y la naturaleza de los cambios en la flexibilidad de la mano de obra dentro de las dos grandes empresas de la Comunidad Valenciana. Asimismo, se han examinado las relaciones de la flexibilidad en el centro de trabajo con la seguridad en el empleo, por un lado, y con las formas de cooperación, aceptación y resistencia de los trabajadores con respecto a los cambios, por otro. En la segunda, se han observado las tendencias en el tipo de producto, en las formas de producirlo y sus interacciones en seis empresas del Area Metropolitana de Valencia. En el subsector del comercio, se han examinado los componentes del empleo flexible en una serie de cadenas de supermercados y su relación con la organización del proceso de trabajo.
El examen evidencia que buena parte de la reestructuración del trabajo llevada a cabo en estos subsectores económicos, ha traído cambios sobre un patrón existente de manufactura multiproceso, línea de montaje o de venta. Así, lo que se percibe en la reorganización de la construcción naval, es una conjugación de lo viejo y lo nuevo: más movilidad en los talleres y una división del trabajo menos intensa, sin que implique reprofesionalización.
Asimismo, se han producido cambios en la producción en serie de cerámica decorativa pero lo han protagonizado las medianas empresas, tres de las cuatro estudiadas. Sus esfuerzos se han orientado a estructurar la organización del trabajo mediante una definición poco rígida de puestos y tareas en el marco de una reducción de la gama de piezas. Paradójicamente, una política de producto más diversificada se ha producido en las dos grandes empresas estudiadas en donde se ha mantenido una férrea división del trabajo en puestos individuales.
Por último, en subsectores de los servicios tan importantes en el plano ocupacional, como el del comercio, se ha puesto de manifiesto que supone considerar las formas de empleo que no se ajustan a los estándares predominantes hasta finales de los setenta, como periféricas o nuevas; o la importancia de la división sexual del trabajo en el proceso de gestión de mano de obra.
Por tanto, la reorganización laboral que ha tenido lugar en estos subsectores característicos de la producción industrial y de servicios, no representa más que permutaciones sobre patrones de producción existentes. Esto ha supuesto cambios muy corrientes, disponibilidad laboral de la mano de obra en el taller o en el puesto de trabajo, ordenación del espacio y del tiempo productivo, que tienen poco que ver con los planteamientos tópicos y retóricos asociados a los discursos sobre los nuevos paradigmas productivos.
En este contexto, se considera que los nuevos paradigmas productivos han reducido la complejidad y diversidad de las realidades sociales del trabajo, al intentar imponer tipologías únicas para las mismas y que tienen un carácter fundamentalmente prescriptivo. Revisados críticamente sus presupuestos y despojados de su retórica más amable, se convierten en preceptos técnicamente competentes que buscan la integración social. Enmarcadas sus consideraciones en un período más largo, los paradigmas productivos constituyen visiones postindustriales del progreso

martes, 7 de abril de 2009

Nuevos Paradigmas de comunicación Interna, Externa e Imagen Corporativa:

Emilio Dormond

Introducción
La comunicación (el famoso acto de poner en común) juega un papel fundamental en el desarrollo de cualquier interacción humana, máxime cuando su campo de acción se circunscribe a la actividad laboral, donde es preciso que los mensajes sean "leídos" con un mínimo de distorsión para alcanzar un desempeño eficiente.
Que nadie confunda lo dicho con una exaltación de la Teoría de la Información de Shannon o con una concepción conductista de la comunicación: cualquier reduccionismo de este tipo sería fácilmente desacreditado exponiendo la inevitable asimetría que se presenta entre la codificación y la decodificación. Mucho menos pretendo "interacciones limpias": el malentendido es casi la quintaesencia de la comunicación, al punto de tener que lidiar como regla (y no como excepción) con "comunicaciones sistemáticamente distorsionadas".
Sencillamente, el hombre –tal como afirma el semiólogo italiano Umberto Eco– es un ser que navega por las aguas abiertas del sentido y no una maquina que transmite información. La complejidad de la comunicación humana nos impide conservar la esperanza de desenvolvernos en un mundo de "comunicaciones perfectamente transparentes".
Por tal motivo, cuando hable de comunicaciones eficientes, lo haré pensando en un universo que supere la estrecha analogía "comunicación = transmisión de información", para situarme en un marco de acción que, alineándose a los objetivos de la empresa, no desconozca que el impacto de cualquier campaña de comunicación es, en buena medida, indeterminable.
Pero "indeterminable" no quiere decir "azaroso". Immanuel Kant sostiene que la voluntad no define los resultados porque tiene como límite para su realización tanto al mundo de la naturaleza como a la voluntad del otro. En una ampliación desde la fenomenología –y en tanto que el diseño es una disciplina poiética, un fruto de la acción– el cuerpo también limita desde la práctica a la voluntad. Pero sin entrar demasiado en una discusión filosófica por demás fecunda, la eficacia comunicacional que mediante la prefiguración racional se pretende lograr, nunca puede ser garantizada antes de ser puesta en práctica, pese a lo cual no debe renegarse del "diseño" en tanto intento de prever y controlar el sentido y su(s) efecto(s).
Desde el sujeto y el objeto (el sentido reside en ambos, o mejor dicho, nosotros asignamos sentido pero no independientemente de lo que la cosa es) la temida polisemia (que no debe confundirse con pluralismo) no juega en contra de la planificación. Por el contrario, es necesario que las organizaciones perciban la complejidad que envuelve a la acción de "comunicar" para que finalmente le asignen el valor que verdaderamente tiene y encomienden su gerenciamiento (en verdad, el intento de dirigir la lectura dentro de los límites proyectados orientando la decodificación hacia un significado preferente) a un profesional. Quizá esto parezca una perogrullada, pero todavía no existe en la Argentina una conciencia empresarial clara sobre la importancia y el valor que representa tener buenas comunicaciones internas y externas.


La Nueva economía

En la actualidad, toda línea de gestión en comunicaciones debe dar cuenta de los cambios que se produjeron en la sociedad (bautizada como sociedad de la información y el conocimiento) en los últimos años, prestando especial atención al hecho de que el modelo económico trasladó su forma de ponderar el valor: de cuantitativo a cualitativo, de tangible a intangible. Signo de estos tiempos, como bien ilustra el consultor de imagen Norberto Chaves, es que el esquema tradicional de la comunicación comercial en la que se hablaba con fines persuasivos de las bondades de un producto ha caducado, teniendo que apelarse a entidades más "quietas" (como la "marca") en un delicado enroque entre el valor del producto y el valor de la empresa.
¿Qué significa esto? Cito a Martin Heidegger: "Ser, hoy día, es ser-reemplazable. La idea misma de reparación ha llegado a ser una idea anti-económica. A todo ente de consumo le es esencial que sea ya consumido y, de esta manera, llama a su reemplazo. La permanencia no es ya la constancia de lo transmitido, sino lo siempre-nuevo del cambio permanente".
Justamente, frente a este "cambio permanente", la imagen corporativa se ha convertido, pese a su "invisibilidad", en el principal activo de las empresas, pero con el coste de obligarlas a expandir el aparato comunicacional y a proyectar todo lo que pueda ser soporte de mensajes y significación, como ser: la gráfica, la indumentaria, el mobiliario, las normas laborales, las relaciones humanas, etcétera.
Jean Baudrillard, en su libro Crítica de la economía política del signo, plantea que la clave para dilucidar el nuevo entorno surgido a partir de la Bauhaus (una sociedad que abandona su propiedad "metalúrgica" para transformarse en "semiúrgica") es advertir que se pasó de la producción de "productos" (con valor simbólico en relación al hombre) a la producción de "objetos" (con valor sígnico en relación a un sistema de objetos), donde estos últimos ya no son una cosa ni una categoría sino un status de sentido.
Presento estas reflexiones acerca del status del objeto y su relación con la sociedad porque creo que nos permiten comenzar a trazar las líneas de una nueva cartografía en materia de comunicación y diseño, cuyo vector principal parte del concepto de imagen.
Analicemos el caso de Nike. Frente a la pregunta de ¿qué produce Nike?, una persona desprevenida podría decir que se trata de un fabricante de indumentaria deportiva. A simple vista la respuesta parece correcta, pero sin embargo no lo es. Y no lo es, porque aún perdura un imaginario social anacrónico sobre lo que significa "producir". Nike no produce otra cosa que "diseños", tercerizando la confección de sus prendas a factorías distribuidas en países tercermundistas.
Un caso similar lo podemos encontrar en el mercado de las Computadoras Personales. Cualquiera que medianamente conozca de computación sabrá que tanto las PC de IBM, Compaq o Hewlett Packard poseen procesadores Pentium Intel en su interior. ¡El "corazón" de todas es igual! Entonces, ¿qué las diferencia? Pues sus servicios extra, su soporte técnico, su garantía, sus valores intangibles, su "no-producto".
Por medio de estos ejemplos, descubrimos que el objeto (el mensaje) no vale por lo que es sino por quién lo produce (lo emite), y que la magnitud de una empresa ya no puede medirse por su cantidad de fábricas o empleados, al igual que el desarrollo de un país ya no se mide por cabezas de ganado o toneladas de acero producidas al año.
Trabajar en comunicaciones internas y externas demanda conocer a la perfección esta realidad para no quedar encerrados dentro de los imaginarios productivos de la década del `30.
Comunicar o no comunicar

La Comisión de Comunicación Organizaciona de la Asociación de Recursos Humanos de la Argentina (ADRHA), realizó hace pocos años una investigación sobre comunicaciones internas. Durante la misma, se le pidió a los empleados de distintas organizaciones de primera línea que enumeren cuáles serían los beneficios de contar con una buena comunicación:
• El 25% hizo mención a una mayor eficacia en la tarea.
• Un 18% dijo que permitiría alinear a toda la organización.
• El 17% contestó que agilizaría los procesos internos.
• Un 14% que crearía sentimientos de pertenencia y motivación.
• Y una idéntica proporción afirmó que mejoraría el clima laboral, tal vez como consecuencia directa de lo anterior.
En suma, los beneficios de contar con una buena comunicación interna son beneficios concretos y no una extravagancia que se permiten las grandes empresas multinacionales (y, a veces, ni siquiera ellas, como veremos más adelante) para lograr la certificación ISO.
Y son beneficios concretos porque sus riesgos son reales: una mala comunicación perjudica el trabajo: se demoran, se duplican o se pierde calidad en las tareas, baja la productividad, crece la desmotivación y la incertidumbre. ¿Será necesario recordar que perder eficiencia significa perder dinero?
Ahora bien, ¿la comunicación es una decisión? Es decir, ¿las empresas pueden decidir si "hacen" o "no hacen" comunicación interna o externa?
Para responder a este interrogante repetiré un axioma que figura hasta el cansancio en cualquier manual de estudio: el no comunicar también comunica. ¿Por qué insisto con algo tan trillado? Porque todo cliché impide siempre el desarrollo genuino del significado y conviene no dejarse encantar por las frases hechas.
Convengamos que por acción u omisión las cosas suceden, y que al igual que tener un bajo perfil no significa no tener perfil alguno, la peor política de comunicaciones es la inexistente ya que siempre –y muy a pesar nuestro– existe comunicación.
Por lo tanto, es totalmente erróneo clasificar a las organizaciones entre aquellas que:
• "Hacen" comunicación interna y/o externa.
• "No hacen" comunicación interna y/o externa.
Lo correcto es que todas las organizaciones "hacen" comunicación, diferenciándose entre aquellas que:
• Planifican activamente sus comunicaciones.
• Las dejan libradas al azar o a un engañoso silencio.
Aunque parezca meramente conceptual, la diferencia no lo es. Lo más curioso es que si bien todas las organizaciones comunican –ex profeso o no– muy pocas capitalizan este recurso ya existente en favor de sus intereses, o lo que es peor, agravan la situación cayendo en una contradicción entre lo que dicen y lo que en verdad hacen.
Tal vez parezca extraño que desde esta posición se alerte lo siguiente, pero considero que la conciencia crítica debe prevalecer porque es la única conciencia que vale: hay que terminar con la utopía comunicacional de pensar que todos los problemas sean problemas de comunicación per se y que una vez resueltos todo funcionará como es debido. Lo cierto es que cuando la cultura de la organización no funciona como pilar, se terminan enfrentando fatalmente las dimensiones de identidad (lo que la empresa es), de comunicación (lo que la empresa dice que es) y de imagen (lo que el cliente interno o externo cree que la empresa es).
Además, todo mensaje vale por lo que dice y por quién lo dice, pero también por todo lo que lo rodea, por su nivel metacomunicativo. A nadie se le escapa que la comunicación visual es una herramienta necesaria e imprescindible en virtud de que nuestra sociedad desarrolla cada vez más las competencias indiciales propias de una cultura audiovisual, de un homo videns.
Pero tampoco se debe pasar por alto que la comunicación humana funciona en varios niveles de abstracción y que es absolutamente necesario que estos niveles coexistan sin contradicciones. Por caso, de nada vale que yo lea "A nuestra empresa le importa la opinión de sus empleados: ¡Participe de la encuesta de clima interno", si la consigna está pegada detrás de la puerta de un pasillo, torcida y manchada.
Cuidado: los mensajes que se contradicen no sólo se anulan, juegan en contra.

UN CONCEPTO HOLISTICO DE DESARROLLO HUMANO

Mahbub ul Haq

Ni los conceptos de bienestar humano, ni las redes de seguridad social, ni la inversión en educación y salud pueden ser igualados al paradigma del desarrollo humano, el cual incluye estos aspectos, pero sólo como partes de un todo. El paradigma del desarrollo humano cubre todos los aspectos del desarrollo, ya sea crecimiento económico o comercio internacional, déficits presupuestarios o política fiscal, ahorro o inversión o tecnología, servicios sociales básicos o redes de seguridad para los pobres. Ningún aspecto del modelo de desarrollo cae fuera de su alcance, pero la posición ventajosa es la ampliación de las opciones de las personas y el enriquecimiento de sus vidas. Todos los aspectos de la vida -económico, político o cultural- son vistos desde esa perspectiva. El crecimiento económico, como tal, se convierte sólo en un subconjunto del paradigma del desarrollo humano.
En algunos aspectos del paradigma del desarrollo humano existe un amplio acuerdo:

• El desarrollo debe poner a las personas en el centro de su preocupación.

• El propósito del desarrollo es ampliar todas las opciones humanas, no sólo el ingreso.

• El paradigma del desarrollo humano se preocupa tanto por desarrollar capacidades humanas (a través de invertir en las personas) como por usar completamente aquellas capacidades humanas (a través de un marco que permita el crecimiento y el empleo).

• El desarrollo humano posee cuatro pilares fundamentales: igualdad, sustentabilidad, productividad y empoderamiento. Considera al crecimiento económico como esencial, pero enfatiza la necesidad de prestar atención a su calidad y distribución; analiza detalladamente su vínculo con las vidas de las personas y cuestiona su sustentabilidad a largo plazo.

• El paradigma del desarrollo humano establece los fines del desarrollo y analiza las opciones más sensibles para lograr dichos fines.

A pesar del amplio acuerdo en muchas de estas características, existen varias controversias acerca del concepto de desarrollo humano que a menudo surgen debido a malos entendidos sobre el concepto en sí. Bastante difundido es el punto de vista errado de que el desarrollo humano va en contra del crecimiento y que sólo abarca al desarrollo social.
El paradigma del desarrollo humano tiene la opinión consistente de que el crecimiento no es el fin del desarrollo económico, pero que la ausencia de crecimiento a menudo sí lo es. El crecimiento económico es esencial para el desarrollo humano, pero necesita ser administrado adecuadamente para aprovechar al máximo las oportunidades de un mejor bienestar que ofrece el crecimiento. Algunos países han sido muy exitosos al administrar su crecimiento económico para mejorar las condiciones de vida; otros, no tanto. Por lo tanto, no existe un vínculo automático entre crecimiento económico y progreso humano y uno de los asuntos políticos más pertinentes trata del proceso exacto a través del cual se traduce, o no logra traducirse, el crecimiento en desarrollo humano bajo condiciones de desarrollo diferentes.
Existen cuatro maneras de crear los vínculos deseados entre crecimiento económico y desarrollo humano.
Primero, un énfasis en la inversión en educación, salud y habilidades de las personas puede permitirles participar en el proceso de crecimiento, así como también compartir sus beneficios, principalmente a través de empleos remunerados. Este es el modelo de crecimiento adoptado por China, Hong Kong, Japón, Malasia, la República de Corea, Singapur, Tailandia y muchos otros países recientemente industrializados.
Segundo, una mayor igualdad de distribución del ingreso y los bienes es decisiva para crear un vínculo más cercano entre crecimiento económico y desarrollo humano. Donde quiera que la distribución del ingreso y los bienes sea muy desigual (como es el caso de Brasil, Nigeria y Pakistán), las altas tasas de crecimiento del PIB no han logrado traducirse en mejoras en las vidas de las personas. El vínculo entre distribución de bienes y la naturaleza del crecimiento puede ser:

• Guiado hacia el crecimiento, con condiciones iniciales favorables en distribución del ingreso y educación masiva, incluyendo la participación de las personas en actividades económicas (China, la República de Corea).

• Con condiciones iniciales desfavorables pero con alto crecimiento acompañado de políticas públicas con acción correctiva, incluyendo la participación de las personas (Chile, Malasia).

• Con un bajo crecimiento acompañado de políticas de acción pública que entregan servicios sociales básicos, pero normalmente insostenible en el largo plazo (Jamaica, Sri Lanka).

Tercero, algunos países han sido capaces de hacer importantes mejoras en desarrollo humano, incluso en ausencia de crecimiento o de buena distribución. Han logrado este resultado a través de gastos sociales bien estructurados por parte del gobierno. Cuba, Jamaica, Sri Lanka y Zimbabwe, entre otros, lograron resultados impresionantes a través de la generosa disposición estatal de servicios sociales. Lo mismo hicieron países de Europa oriental y de la Mancomunidad de Estados Independientes (Commonwealth of Independet States-CIS). Sin embargo, dichos experimentos generalmente no son sustentables a menos que la base económica se extienda lo suficiente como para sostener la base social.
Cuarto, el empoderamiento de las personas – particularmente de las mujeres – es una forma segura de vincular el crecimiento con el desarrollo humano. De hecho, el empoderamiento debería acompañar a todos los aspectos de la vida. Si las personas
pueden ejercer sus opciones dentro de las esferas políticas, sociales y económicas, existe una buena expectativa de que el crecimiento será fuerte, democrático, participativo y duradero.
Otro concepto erróneo – estrechamente relacionado con la supuesta inclinación anticrecimiento de los modelos de desarrollo humano – es que las estrategias del desarrollo humano tienen sólo un contenido social y no un sólido análisis económico. Existe la visión creciente de que las estrategias de desarrollo humano se preocupan principalmente de los gastos de desarrollo social (especialmente en educación y salud). Algunos analistas han ido más lejos y han confundido el desarrollo humano con el desarrollo de los recursos humanos solamente, es decir, el gasto del desarrollo social apuntado a fortalecer las capacidades humanas. Otros han insistido en que las estrategias del desarrollo humano sólo se preocupan de los aspectos del bienestar humano, o incluso más estrechamente, sólo de las necesidades humanas básicas, y que tienen muy poco que decir acerca del crecimiento económico, la producción y el consumo, el ahorro y la inversión, el comercio y la tecnología o cualquier otro aspecto del marco macroeconómico.
Estos analistas hacen escasa justicia al concepto básico del desarrollo humano como un paradigma de desarrollo holístico que abarca tanto fines como medios, tanto productividad como igualdad, tanto desarrollo social como económico, tanto bienes materiales como bienestar humano. En el mejor de los casos, sus críticas están basadas en un malentendido del paradigma del desarrollo humano. En el peor de los casos, ellos son el producto de mentes enfermizas.

EL PARADIGMA DEL DESARROLLO HUMANO

Resumen de : Mahbub ul Haq
“Eso es muy importante”, dijo el Rey dirigiéndose al jurado. Estaban a punto de escribir esto en sus pizarras cuando el Conejo Blanco interrumpió: “Poco importante es lo que quiere decir su Majestad, por supuesto”, dijo en un tono muy respetuoso, pero frunciendo el ceño y haciéndole caras al Rey mientras hablaba.
“Poco importante, claro, quise decir,” dijo el Rey precipitadamente y se dijo a sí mismo en un tono bajo: “importante – poco importante – poco importante – importante –“como si tratara de probar cuál palabra sonaba mejor.
Alicia en el País de las Maravillas

El redescubrimiento del desarrollo humano no es una invención nueva. Es un tributo a antiguos líderes del pensamiento político y económico. La idea de que los ordenes sociales deben juzgarse por el nivel hasta el cual promueven el “bien humano” data al menos de Aristóteles (384 – 322 A.C.). El sostenía que “la riqueza evidentemente no es el bien que buscamos, porque es simplemente útil y persigue otra cosa”. Distinguía un buen orden político de uno malo por sus éxitos y fracasos al permitir a las personas llevar “vidas prósperas”.
Emanuel Kant (1724 – 1804), continuó la tradición de tratar a los seres humanos como el verdadero fin de todas las actividades cuando señaló: “Por lo tanto actúen en cuanto a tratar a la humanidad, ya sea en su propia persona o en la de otro, en cualquier caso como un fin además, nunca como medio solamente.” Y cuando Adam Smith (1723 – 1790), aquel apóstol de la libre empresa y la iniciativa privada, mostró su preocupación en cuanto a que el desarrollo económico debería permitir a las personas mezclarse libremente con otros sin “avergonzarse de aparecer en público”, estaba expresando un concepto de pobreza que más allá de contar calorías fue un concepto que integró a los pobres a la masa de la comunidad. Un estilo similar se reflejó en los escritos de otros fundadores del pensamiento de la economía moderna, como son Robert Malthus, Karl Marx y John Stuart Mill.

Luego del tardío redescubrimiento del desarrollo humano, es necesario dar a este paradigma algunos asideros conceptuales, cuantitativos y políticos más firmes, aquí y en los próximos seis capítulos.
El propósito básico del desarrollo humano es ampliar las opciones de las personas. En principio, estas opciones pueden ser infinitas y cambiar a lo largo del tiempo. Por lo general, las personas valoran logros que no aparecen del todo, o por lo menos inmediatamente, en cifras de ingreso o crecimiento: mayor acceso al conocimiento, mejor nutrición y servicios de salud, medios de vida más seguros, seguridad frente a crímenes y violencia física, un tiempo libre más satisfactorio, libertades políticas y culturales y un sentido de participación en actividades comunitarias. El objetivo del desarrollo es crear un ambiente que permita a las personas disfrutar de una vida larga, saludable y llena de creatividad.

Seminario en España. El alcoholismo como riesgo de trabajo

La Asociación Libres de Alcohol Cástulo (ALAC) da en estos días los últimos retoques a las que serán sus X Jornadas de la Enfermedad Alcohólica, que tendrán lugar del 24 al 26 de abril en el Hotel Aníbal de la ciudad. Una década de trabajo para informar y prevenir de la enfermedad alcohólica que en esta ocasión apuestan por cubrir nuevos aspectos y ámbitos.
En concreto, si el pasado año era la figura de la mujer adicta al alcohol la que centraban las jornadas organizadas por ALAC, en esta ocasión es el alcoholismo laboral, una conferencia dirigida por un técnico en Prevención de Riesgos Laborales y asesor de Prevención de la Unión Provincial de CC. OO. En Jaén, Francisco Montiel. «Es un paso más allá en estas jornadas porque además nos hemos querido adaptar a la realidad y con la crisis son muchos los desempleados que consumen su tiempo libre en el bar. Es necesario que entiendan el riesgo de esa actitud y la situación a la que puede dar lugar», apuntaba Luis Miguel Márquez, presidente de ALAC, durante la presentación.
Además, Márquez subrayaba la importancia de la visión sindical que se quiere dar en la conferencia para hacer hincapié en la necesidad de modificar el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores. «Queremos que no se despida a un trabajador con un problema de toxicomanía, sino que se le obligue a un tratamiento porque una persona adicta en abstinencia supone recuperar a un buen trabajador», subraya el presidente de ALAC.
Junto al alcoholismo laboral, la psicoterapeuta Rosa Blázquez y la psicóloga Ana López, se analizarán las repercusiones de la enfermedad alcohólica en la familia o el voluntariado e implicación en las asociaciones de autoayuda.
Por su parte, el edil de Salud y Consumo, quiso poner de relevancia la importancia de este tipo de actividades para «formar, informar y prevenir el consumo de alcohol excesivo».